Una semana de buenos chistes nacionales y de los otros

  Todo comenzó el lunes o martes cuando los representantes del FPV en la Legislatura porteña sugirieron el cambio de nombre a la Autopista Panamericana. Todos sabemos que la misma, no es ni más ni menos que la ruta 9. Pero si bien por detrás de ésto esta el antiguo dirigente peronista Kunkel, le hicieron poner la cara a la diputada Victoria Mara Brower. El nombre en discordia, es Patria Grande. El argumento? ‘Panamericanismo’, es una palabra de origen y práctica “neoliberal”. 

   La continuidad tuvo que ver con la sonrisa (o risa) del Secretario de Comercio Interior, el despeinado Augusto Costa, cuando comentó, casi con vergüenza, que en su lista de precios cuidados estaba el fernet. Buena bebida, dicen… (o sonrió porque le alegra la vida ese detalle? Nunca lo sabremos….).

    El siguiente fue el Ministro de Economía, Axel Kicillof, que una vez más agarró al tomate como parámetro de la economía. Hace unos meses, basó su teoría del aumento de precios en este fruto rojo, luego el fruto se le volvió negro porque no bajaba, y en la semana le sirvió para explicar  “que el aumento del mismo había sido simplemente estacional y que por lo tanto, la inflación no es tal”.

   Luego apareció “Ricardito”, medio grande ya, para ser llamado como tal. Digo, podríamos referirnos a él como Ricardo Alfonsín Junior, Ricardo Alfonsín (H) o dado que Ricardo Alfonsín (el ex presi, digo) no vive, el diputado Alfonsín. Bueno, la cuestión es que este señor emitió un tuit donde manifestaba  “que algunos medios hablaban de la reducción del impuesto a las ganancias como un invento de Massa, pero que ellos (léase UCR), tenían años diciéndolo”. Dos opciones: o el señor Alfonsín está celoso de Massa o el señor Alfonsín aún no se dio cuenta (no digo saber) que para que los medios hablen de él, debe poner poner plata.

   El mejor de los chistes llegó con  el Encuentro Federal de la Palabra que inauguró Cristina en Tecnópolis junto a un “standapero”, un “hiphopero” y el señor Pepe Soriano. Este señor, un gran actor, dijo unas palabras que alguna vez escribió Neruda: “…salimos ganando. Se llevaron el oro y nos dejaron el oro. Se llevaron mucho y nos dejaron mucho… Nos dejaron las palabras.” Nadie (mucho menos yo, osaría discutir a Neruda), pero la verdad es que se llevaron mucho y el pueblo al que saquearon, ya tenía palabra.

  Demasiados chistes desagradables en la semana, para terminar escuchando la pavada de alguien que cree que “la palabra” comenzó con el Siglo de Oro español.

 

   

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Algún día explotaría

   Scioli apareció hoy, sábado, a intentar poner orden en una provincia diezmada por la delincuencia. Me pregunto si felicitarlo por haber trabajado un sábado o repudiarlo por la tardanza. Chalecos para motociclistas, plata, ex policías, nuevas cárceles, policías municipales, etc, etc, etc…. La pregunta es… La pregunta es…. (dijera un joven conductor de actualidad) el armamento que hay, no alcanza?, los exonerados también van? (ya sabemos que los asesinos de Luciano Arruga están en actividad), además de cárceles, habrá prevención? más policía?

   Qué pasó? Que pasó que después de varios años de gobierno se le ocurre hacer “todo” ésto? Si la gente no hubiese decidido matar literalmente a patadas, a cuanto pobre infeliz desclasado que se le ocurriese robar algo, habría salido de la brillante mente del gobernador, este “programa” anti delincuencia? Seguramente no. La provincia de Buenos Aires viene bañándose en sangre desde hace rato. Pero las patadas, puñetazos y otras agresiones a los “negros de mierda”, pudieron más que mil llantos por la tele y la radio vociferando justicia.

 Un “estado provincial de emergencia” que durará doce meses. Que si resulta parcialmente exitoso, catapultará al gobernador Scioli a la presidencia. En abril de 2015, cuando la campaña esté más que calentita, su caballito de batalla será i-ni-gua-la-ble. Habrá conseguido lo que nadie consiguió: poner “orden” en la provincia más populosa del país.

  Pero la inseguridad? Habrá logrado terminar con la inseguridad? La que se siente cuando llueve y no sé sabe hasta dónde llegará el agua, la de los que saben que a pesar de mandar el hijo al colegio, el chico será cartonero como el padre, la del que tiene la madre enferma pero no sabe si se curará porque el dispensario no funciona, la del que almuerza y no sabe si va a cenar… Demasiado gobierno y poco Estado.

De escuelas en condiciones, con salarios apropiados y calidad educativa no voy a hablar. Alguna vez leí que a Scioli eso no le importa porque mientras otros laburaban y estudiaban para ser alguien en la Argentina, él, manejaba una lanchita.